domingo, 13 de octubre de 2013

Qué sería de la literatura (y de la vida) sin estas cosas (I)

 "En el vértice de los días más helados de fines de enero, tras el rezo del rosario y todavía sin encender la luz eléctrica, una voz tristona rompía así la bolsa de silencio que se había formado: «¡Anda!, a ver si das con la badila y le echas una firma al brasero». Luego, sostenido mutismo otra vez y el angustioso tic tac del reloj del recibidor."
(Antonio Martínez Sarrión, Escaramuzas)