jueves, 24 de enero de 2013

Cronistas: el nuevo periodismo y el gusto por narrar

Llevamos varios años asistiendo a una agonía-entierro de revistas o empresas periodísticas y culturales como consecuencia del auge de internet, descenso de ventas, publicidad, crisis...bla bla bla. Sin embargo, desde hace un tiempo, las personas que participamos en el proyecto editorial Tostanera observamos el auge y resurrección del género narrativo y la crónica dentro del sector en el idioma español, especialmente en varios países iberoamericanos. Surgen proyectos (o se afianzan, algunos llevan más de 10 años) en los que los cronistas narran en primera persona, adoptan el papel de testigo y cuentan para ello con las armas y herramientas de la literatura. Es el transvase híbrido entre géneros: de la ficción a la realidad, de la no-ficción a la crónica, del periodismo a la literatura, en suma. Es la bocanada de aire de un oficio y de unas maneras de contar heridas por avances tecnológicos y agoreros de variada estirpe que pretenden monopolizar con un aparatito eso que llaman actualidad. Es la cultura que se abre camino en este cementerio de imágenes y banalidad retransmitida en directo, defendiéndose como mejor sabe: con la palabra.


Revistas veteranas o novatas, en papel o digital, mezclando la cultura con el humor, el rigor de la actualidad con la anécdota personal, gente que se arriesga en un hábitat periodístico cansado de tanta esquela, medios de comunicación como los colombianos El Malpensante, Sole o SoHo, peruanos históricos como Etiqueta Negra o nuevos como Buensalvaje, mexicanos literarios y de actualidad como Letras Libres, Gatopardo, hispanoargentinos como Orsai, medios digitales argentinos como El Puercoespín, algunos proyectos en España como Jot Down, especializados en política-humor como Mongolia, o en fútbol como Líbero o Panenka, y editoriales de ebooks como eCícero o en papel como Libros del KO. Surgen antologías de obligada lectura para entender qué es eso de la crónica iberoamericana, como las de Darío Jaramillo Agudelo o Jorge Carrión, editores como Anagrama que llevan décadas publicando a John Lee Anderson, Ryszard Kapuscinski, Leila Guerriero, Alberto Salcedo Ramos, Alma Guillermoprieto, Juan Villoro o Martín Caparrós.

Es el nuevo corazón de la prensa y la cultura, haríamos mal en no leerlos (y aprender).